19 de junio de 2013 | Actualizado: 17:21h
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El nuevo 530 es la cuarta generación de los T-Max MOTOWORLD.ES. FOTOS: YAMAHA.
Yamaha ha dado una vuelta de tuerca a su T-Max desarrollando una nueva versión en 2012, con un ligero incremento de cilindrada –pasa de 500 a 530 cc-, pero conservando toda la esencia que han convertido a este scooter en su fenómeno sociológico. Hacer un buen producto no es lo más difícil para un fabricante. Lo realmente complicado es hacer producto de calidad y mantener su éxito durante mucho tiempo. Y parece que Yamaha ha dado con esa fórmula con el T-Max. Desde que lo puso en el mercado en 2001, este “maxiscooter” ha marcado el camino a seguir en este exitoso segmento -el único en crecimiento dentro del complicado mercado español-, hasta el punto de haber vendido más de 180.000 unidades en todo el mundo. El nuevo Yamaha T-Max 530 es la cuarta generación del modelo, y aparece como la respuesta al asalto a su trono desde diferentes marcas y con diferentes planteamientos: Honda abriendo un camino nuevo con el Integra; Aprilia ofreciendo máximas prestaciones con su SRV850; y BMW derrochando tecnología con su C 600 Sport y C 650 GT. ¿Podrán desbancar al T-Max de su trono? El T-Max está ahí arriba porque es un producto redondo. Cuando llegó en 2001 resultó innovador con su transmisión con embrague multidisco en baño de aceite, y poco a poco fue mejorando sus características: llantas de 15 pulgadas, inyección electrónica, doble disco de freno delantero, chasis de aluminio, y en 2012 un aumento de cilindrada hasta llegar a 530 cc –apenas un 6 por ciento más-, y transmisión final por correa dentada. ¿Será suficiente? Pues parece que sí. El incremento de cilindrada le permite obtener 3 CV más y alcanzar los 46,5 CV de potencia, pero por encima de cifras absolutas se ha conseguido mejorar la entrega de par y la potencia en medio y bajo régimen. Y esa mejora, combinada con la respuesta del embrague multidisco –sobre el que se ha trabajado, reforzándolo para que pueda hacer frente a la mayor potencia y par-, hace que la entrega de potencia sea progresiva y agradable, sin pérdidas de ningún tipo, con una aceleración que impresiona. En autopista, el T-Max llega con suma facilidad a 140 km/h, y con sólo planteárselo la aguja alcanza el límite que marca el velocímetro, los 180 km/h.
Pero la mayor novedad del 530 no está en el motor, si no en la nueva transmisión por correa dentada. El nuevo sistema, combinado con un basculante de aluminio, permite rebajar un 35 por ciento en el peso total del conjunto, lo que repercute muy positivamente en el comportamiento del T-Max. Y al ser más liviano y liberarse de buena parte del peso de arrastre, esto repercute directamente en la potencia a la rueda, obteniendo cifras superiores a la anterior versión. Además, la nueva transmisión tiene una menor sonoridad, optimiza la entrega de potencia, mejora el funcionamiento del escape, y Yamaha asegura que aunque se impone una revisión a los 40.000 kilómetros –el anterior sistema de transmisión no necesitaba mantenimiento hasta los 45.000 kilómetros-, sólo se trata de una mera revisión que, en caso de no encontrar problemas no requiere de ningún tipo de actuación. El T-Max 530 mantiene su comportamiento ejemplar gracias a su bastidor, impecable, así como toda su parte ciclo, que no se ve modificada, permitiendo exprimir al máximo la capacidad deportiva del modelo, uno de sus grandísimos atractivos. Estéticamente parece no haber cambiado mucho, pero es una visión superficial. Se ha modificado su óptica, con unas formas mucho más elegantes en el diseño de los intermitentes, armoniosamente adaptados a la forma del carenado, nueva óptica más pequeña, y unos retrovisores muy estilizados, mejor situados para moverse entre coches sin riesgo de golpearse con ellos, aunque quizás con una regulación más compleja. Además, la pantalla es regulable en dos posiciones, algo más estrecha pero suficientemente efectiva. Sigue contando con un generoso hueco bajo el asiento, y dos guanteras de amplia capacidad. El nuevo 530 de momento no cuenta con ABS, aunque en la anterior versión sí estaba disponible, y aunque puede que no resulte determinante puede marcar diferencias frente a la ofensiva de BMW, cuyos scooters son bastante más caros –entre 701 y 1.151 euros más que el T.Max 530- pero son más potentes y tienen ABS. Pero en cambio, el Aprilia SRV850, sin ABS y con 30 CV más, es 920 euros más barato que el T-Max.
Ficha técnica
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