7 de febrero de 2012 | Actualizado: 13:06h
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En diferentes versiones, de 112 a 132 CV de potencia MOTOWORLD.ES. FOTO: KTM IMAGES.
La KTM 990 Super Duke, que cuenta con una acertada y agresiva versión R, se encuadra dentro del creciente segmento de las Streetfighter, motos de apariencia pacífica pero que encierran dentro una potencia más que sobrada.
En los últimos años prácticamente todas las marcas han desarrollado modelos específicos para este segmento en constante expansión, que ante las crecientes dificultades que sufren las motos Hi-Sport se ha convertido en una alternativa más accesible –y también menos punible- que las Superbike o las Supersport, y sin renunciar a ningún tipo de sensaciones. KTM cuenta con dos versiones -a cuál más incisiva- de su Super Duke: la convencional, que este año se presenta con una original decoración oliva, y la R, el extremo más radical. Como en todos sus modelos de alta cilindrada, todo gira en torno al motor LC8 bicilíndrico de 999cc, que en su versión convencional otorga 112 CV, pero que en la R alcanza los 132 CV. La diferencia está en el motor R, que estira 900 rpm más que el de la versión básica. Aún así, sigue siendo la menos potente de su gama, aunque tampoco tiene mucho que envidiar a otras motos, como la Ducati Streetfighter S o la MV Agusta Brutale 1078 RR, que además disfrutan de una cilindrada superior. La agilidad juega en su favor, y no se echa en falta la caballería. Además, el motor tiene una respuesta limpia y directa, con una curva de potencia plana y progresiva, que en el caso de la versión R llega mucho más arriba. Responde bien desde bajo régimen, pero no es un motor de grandes bajos ni medios, sino con la potencia en la parte alta del marcador, aunque su respuesta constante, a cualquier régimen, hace muy agradable su uso.Su campo de actuación es la carretera, pero la carretera pura, virada, de terrenos variados, con tramos de todo tipo, porque a pesar de heredar largos recorrido de suspensión que podrían entorpecer sus movimientos –demasiado lanzamiento- se mueve con agilidad y precisión, y con una gran sensación de ligereza. A poco que te descuides, la rueda delantera está en el aire, y en cada cambio de dirección, en cada aceleración, la Super Duke te invita a dejar volar la rueda...
La sensación que trasmite es de firmeza, tanto por el buen tacto de la suspensión como por la rigidez de su asiento, de escaso mullido, que da la sensación de ir en una rígida y firme moto de circuito, una sensación inteersante al principio pero que con el paso de los kilómetros hace disminuir la sensación de confort. Su amplio y cómodo manillar es un gran aliado, y aunque no resulta una moto ideal para uso urbano, la Super Duke se puede usar todos los días. Aunque su reino llega el fin de semana, con las escapadas por carretera. Disfruta de una autonomía bastante grande, ya que se pueden cubrir más de 200 kilómetros gracias a la generosa capacidad de su depósito (18,5 litros) y sus buenas cifras de consumo, ligeramente superior a los cinco litros cada 100 kilómetros a 120 km/h, y con un consumo medio en torno a los ocho. La postura de conducción, genuina de la KTM, heredada de sus orígenes “off road”, con el manillar ancho y alto, invita a una conducción agresiva, sin miramientos, al estilo supermotard, y la respuesta inmediata y vigorosa de su motor contribuye a ello. Pero esto no quiere decir que la Super Duke sea una moto que se lleva de forma descarriada e impulsiva. A la larga, esa posición alta y abierta, resulta mucho más relajada y confortable que la postura de las motos deportivas, de cuerpo aplanado y miembros apretados contra la moto. La ligereza de la Super Duke es su mejor baza. Con un recorrido de suspensiones tan largo, tan poco común en una moto pensada para la carretera, se percibe todo de forma diferente, pero esa altura no supone inestabilidad. En la versión R el monoamortiguador está modificado para reducir el lanzamiento y ganar agilidad. La suspensión trasera mantiene el sistema PDS de KTM sin bieletas, pero con un sistema de progresividad interno que funciona correctamente, aunque hay que saber ajustar adecuadamente las suspensiones WP. En eso, la Super Duke es como sus hermanas del “off road”. A veces cuesta adaptarse a la suspensión trasera, pero es cuestión de dedicarle un poco de tiempo a reglar adecuadamente el amortiguador, y se acabaron las molestias. La frenada es excelente, con unos generosos discos Brembo de 320 mm de diámetro, con pinzas y bomba radiales. A pesar de ser muy potentes se pueden dosificar muy bien. Lo dicho: La KTM 990 Super Duke puede ser tu compañera de todos los días, pero sobre todo una amiga para el fin de semana, para disfrutar de largas escapadas por carretera. Y, si te animas, en un circuito no te defraudará, y dejará sorprendido a más de un piloto R.
Ficha técnica
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