7 de febrero de 2012 | Actualizado: 13:06h
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Una “naked” de 138 CV de potencia y 218 kilos de peso MOTOWORLD.ES. FOTO: KAWASAKI.
La Kawasaki Z 1000 lleva varios años en el mercado, pero ahora ha devuelto a sus orígenes. La nueva Z 1000, y es una moto mucho más completa, con menor peso y más potencia para, que busca el éxito de la Z 750.
Hace ya muchos años, casi una década, que vimos por primera vez una Kawasaki Z 1000. Se presentó con gran impacto en el Salón de Munich de 2002, y causo sensación por su estética, pero también por sus prometidas pretaciones: 144 CV. Estábamos, sin duda, ante una nueva especie. Sin embargo, las circunstancias no permitieron que esa idea original pudiera desarrollarse, y la moto que conocimos meses después tenía una pretensiones menores, con sus 127 CV, y había perdido el impacto inicial. Esos ajustes hicieron que perdiera su esencia, y ni siquiera posteriores actualizaciones, como la llevada a cabo en 2007, que hizo que perdiera incluso un poco de caballaje, consiguieron convertirla en una moto atractiva. Era la hermana mayor y menos atractiva, mientras que la “pequeña” Z 750 se convertía en la más deseada... Kawasaki ha sometido a un severo examen a la Z 1000 y ha introducido numerosos cambios que hacen de ésta una moto diferente a las anteriores de su saga. Para empezar, el motor pasa de 953cc a 1.043cc, con una carrera más larga. Además de ganar potencia con el incremento de cilindrada, que permite disfrutar de unos buenos 138 CV, más próximos al concepto original de 2002, se ha ganado en respuesta a bajo régimen, llenando los huecos que el anterior motor tenía en su anterior versión. Kawasaki, temiendo hacer una moto demasiado potente descafeinaron su respuesta, y el motor resultó vacío en su entrega, esa torpeza repercutía en falta de apoyo a la parte ciclo, y la consecuencia era una falta de agilidad. Pero no basta un buen motor para que el funcionamiento mejore en línea generales. La parte ciclo también se ha renovado. El nuevo bastidor de aluminio es cuatro kilos más ligero, lo que también permite liberar lastre con respecto al modelo anterior, que se iba por encima de los 230 kilos de peso en seco. Una de las virtudes de la nueva Kawasaki es su ergonomía y su comodidad. Las nuevas suspensiones multirregulables son cómodas y no repercuten sobre el conductor ni el pasajero, pero al mismo tiempo tienen una respuesta firme en zonas complicadas, y cuando se busca su uso deportivo, situaciones en las que la anterior versión se veía en apuros. Además, el nuevo motor, más estrecho, marca la anchura del conjunto y permite una mayor comodidad sobre la moto, se llega mejor al suelo –antes la anchura del chasis obligaba a una extraña posición que elevaba las piernas- y el manillar también permite adoptar una postura más cómoda y relajada. El resultado es que al vernos más cómodos, más seguros en nuestra posición, ganamos confianza en la moto, y siendo la respuesta de ésta mejor que antes, más firme desde el primer golpe de gas y más ágil en cualquier maniobra, la sensación es realmente positiva. Otro detalle importante es que Kawasaki ha conseguido reducir notablemente las vibraciones con este nuevo motor. En conjunto la Z 1000 ha ganado en todo. La suavidad de su respuesta y su comodidad han permitido que se convierta en una moto para todos los días. Antes su ámbito de uso estaba mucho más reducido: salidas de fin de semana, pequeñas excursiones, o viajes. En el uso diario era más comprometida, sobre todo en ciudad, precisamente por su brusca respuesta y las molestias para llegar a apoyar bien los pies en el suelo, pero ahora ya te puedes olvidar de esos problemas. Otro detalle que realza su posición es el equipamiento. Dispone de sistema de frenos con ABS opcional, y unos buenos frenos con pinzas de anclaje radial, así que no se renuncia a nada. También existe un catálago para terminar de ajustar a tus gustos algunos detalles, como el asiento, o una práctica pantalla sobre el cupolino. Puestos a ponerle un pero, más que el conductor, será el pasajero quien ponga pegas, porque el asiento de atrás no es precisamente muy cómodo. En este caso, la estética le ha ganado el pulso a la practicidad. Es de suponer que Kawasaki no aspire a desbancar a su superventas Z 750, un modelo con el que no puede hacerse competencia. La diferencia en el precio es una barrera que las separa y que juega a favor de la 750, pero la renovación de la Z 1000 es una clara respuesta a los nuevos tiempos, donde la superdeportivas pierden terreno frente a motos con una estética más turística pero con una respuesta suficientemente poderosa. Kawasaki se ha apostado en una posición muy sólida para comenzar esta nueva etapa, y ha sabido recuperar la esencia de la Z 1000 original, una moto que, quizás, se adelantó a su tiempo. Ficha técnica
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