22 de mayo de 2012 | Actualizado: 09:09h
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El sabotaje de la Mid-Antrim 150 despierta preocupación MOTOWORLD.ES. FOTO: ARCHIVO.
El motociclismo irlandés está en alerta ante la disputa del Ulster Grand Prix el próximo fin de semana. El sabotaje sufrido por la Mid-Antrim150 el pasado fin de semana, que obligó a cancelar la carrera, ha puesto en alerta a la policía norirlandesa. El motociclismo irlandés pasa por momentos complicados. No es fácil mantener su arraigada tradición en un país que carece de pistas y cuyas competiciones se tienen que realizar en trazados urbanos. El pasado fin de semana se tenía que haber disputado una clásica cita veraniega, la Mid-Antrim 150, penúltima prueba del campeonato irlandés, pero el domingo el Clough Circuit amaneció con manchas de aceite y gasoil que los servicios de asistencia de la prueba no consiguieron limpiar a tiempo, por lo que la carrera debió cancelarse. La policía norirlandesa sospecha que fue obra de saboteadores. ¿Por qué? Seguramente se trate de un modo radical de protesta contra la ausencia de los principales pilotos irlandeses. Corren malos tiempos para las competiciones en circuitos naturales en Irlanda, que son la base de su motociclismo. La falta de patrocinadores pone en peligro su supervivencia, y sin recursos económicos no tienen capacidad para ofrecer primas de salida a las grandes estrellas, por lo que muchas han renunciado a correr en algunas citas, como sucede con los hermanos Dunlop, Michael y William, que anunciaron su ausencia en Mid-Antrim. El año pasado el Ulster Grand Prix vivió un momento crítico por problemas económicos, ya que no podían pagar las primas que las aseguradoras les exigen para cubrir la carrera. Finalmente hubo acuerdo y la competición se llevó a cabo. Ahora llega una nueva edición del Ulster Grand Prix, pero nadie oculta su inquietud tras lo sucedido en Mid-Antrim. Además, la suspensión del North West 200 el pasado mes de mayo, debido también a una mancha de aceite –en este caso, provocada por un accidente-, y que antes se vio perturbada por una amenaza de bomba que obligó a desalojar el ”paddock”, despierta la preocupación. Un nuevo revés en la otra gran prueba de la velocidad norirlandesa sería un duro escollo de cara a su futuro.
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