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Motoworld: las noticias del motociclismo

17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h

El diario de JP. Por Juan Pedro de la Torre

17/01/2011

Una mala salud de hierro

Por Juan Pedro de la Torre

No puedo dejar de pensar sobre Valentino Rossi y Ducati: sobre todas las prevenciones que sobre su estado físico se realizan, el tiempo que tardará en recuperar su forma física, las anunciadas dificultades que tendrán en las pruebas de pretemporada… Si no fuera Valentino Rossi, seguramente estaríamos pensando que tanto aviso suena a excusa. Y lo que hace ese tono incomprensible es ver esas imágenes saltando en la nieve con un kart, bajando con su tabla de “snow”, conduciendo un Fiat 500 sobre el hielo, montando en moto de nieve…

En definitiva, que para estar tan mal del hombro, Valentino Rossi demuestra tener una mala salud de hierro. Por eso me resulta tan contradictorio el discurso del martes, en la primera rueda de prensa que dio como piloto de Ducati, en el evento Vrooom 2011, en Madona di Campiglio, cuando anunció las complicaciones futuras en su recuperación: “Esperaba estar un poco mejor, hay mucho trabajo por hacer, y será una bonita carrera llegar en suficiente forma para las pruebas de febrero. En Malasia no estaré en gran forma, pero espero poder estar a gusto sobre la moto. Será una lucha contra el tiempo, la situación del hombro era más grave de lo que esperábamos. Volver a estar al 100 por cien me llevará más tiempo", y luego añadió: “Estoy haciendo terapia y podemos hipotizar sobre principios del mes de mayo para alcanzar la total recuperación”.

No se trataba sólo de una opinión personal de Rossi. El resto del equipo Ducati transmitía también ese mismo mensaje. Filippo Preziosi aseguró en Madona que Rossi no estaría en condiciones óptimas en ninguno de los tres entrenamientos de pretemporada. ¿Y eso no es para estar preocupados? Pues parece que no, porque Ducati transmite un mensaje positivista y totalmente confiado, sin temores ni dudas. Claro que, si las hubiera, si por un momento temieran que Rossi no puede responder como ellos esperan y van a echar a la basura la temporada 2011, ¿alguien cree que lo anunciarían a los cuatro vientos?

Como suele ser habitual en Rossi, además de escuchar sus palabras también hay que medir la actitud que tiene, su comportamiento. Yo no estuve en Madona di Campiglio, así que le tuve que pedir a un buen amigo, que conoce bastante bien a Rossi, que me contara cómo lo vio él. Y su respuesta me dejó de piedra: “Pues a Rossi le vi tranquilo. Creo que tiene en la cabeza ganar en Qatar”, me dijo.

Qatar es el escenario idóneo para dar un golpe de efecto. Desde que las MotoGP de 800cc entraron en escena en el Mundial, en Losail sólo han ganado Valentino Rossi o Ducati. Y ahora se da la circunstancia que ambas parte están juntas. Lógicamente sería un golpe de efecto similar al que se produjo en Welkom en 2004, cuando tras una temporada nada deslumbrante, Rossi se impuso en la carrera de MotoGP. Ya me estoy imaginando la escena, nada original, seguramente: Rossi buscando un guardarraíl en Losail suficientemente iluminado donde recostar a la Desmosedici GP11 y fundirse en otro apasionado beso, como el que recibió su ex, la Yamaha  M1…

Me cuesta encajar los discursos del Vrooom con el comportamiento de Rossi, y sobre todo con la actitud de Ducati. Un martes anuncian los problemas físicos y las dificultades que se avecinan –Rossi dijo que le costaba adquirir la postura adecuada sobre la moto, entre otras cosas-, y el jueves lo vemos lanzando por la ladera sobre su tabla de “snow”, montando en moto de nieve, o compitiendo sin el menor miramiento en la carrera de karts sobre hielo. “Esquiar me ayuda. Siento la necesidad de hacerlo después de pasar todo el invierno sin hacer nada”, confesó a la Gazzetta dello Sport. “El hombro me dolió un poco en los baches. Siento dolor si intento levantar el brazo, pero no cuando conduzco o hago snowboard”, aseguró. Pues que quieres que te diga, a mí esto no me parece serio: no se puede decir que tu estado físico no es bueno y a los dos días dedicarte a jugar, con el riesgo que ello conlleva. Y lo malo no es que Rossi se dedicara a jugar en Madona; lo malo es que Ducati se lo consienta.

Precisamente la actitud de Ducati es otra de las cosas que me están sorprendiendo. La marca italiana ha hecho unas concesiones en cuestiones de imagen que nunca hubiera imaginado. La llegada de Valentino Rossi a sus filas ha despersonalizado completamente a la Desmosedici. La sobriedad de su diseño y su conjunción han quedado totalmente desdibujadas con la incorporación de color amarillo de Rossi. Ducati ha hecho una concesión brutal ante Valentino: para que éste conserve sus señas de identidad, la marca ha sacrificado las propias. El diseño de la moto de Rossi rompe con la estética, su gusto es discutible, lo que no deja en buen lugar al siempre refutado diseño italiano. De hecho, tal como publicamos días atrás, los aficionados italianos están enfrentados por este diseño. Y como siempre sucede en Italia, no se andan con medias tintas: los calificativos son terribles.

Esta entrega sin condiciones a la imagen de Rossi sugiere la adopción de un sentido comercial en toda esta operación, por encima de otras consideraciones. Gabriele Del Torchio, presidente de Ducati, no tuvo reparos en decir que el efecto de la llegada de Rossi se va a hacer sentir en Ducati. Y Claudio Domenicali confesó que con Rossi se abre una nueva era, y no sólo en lo que se refiere al plano deportivo de MotoGP.

Tiempo tendremos de comprobar cuánto hay de cierto en todo: en su estado físico, en su capacidad de dar respuesta a los problemas de la Desmosedici que, según Jeremy Burgess, tampoco son para tanto. Las próximas pruebas de MotoGP en Sepang, a partir del 1 de febrero, donde el año pasado Rossi se mostró intratable, serán una buena referencia para medir su verdadera capacidad y contrastar la respuesta de la marca.

Seguramente, buena parte de la confianza que Valentino irradiaba en Madona tenía que ver por su convencimiento de que en 2010, pilotando con el problema que arrastraba en el hombro, fue capaz de ganar una carrera y de sumar algunos podios a final de año. Así que quizás piense que ahora que está en fase de recuperación y mejorando, no le será difícil estar con Jorge Lorenzo. Pero también tiene que recordar una cosa: que esas carreras que marcaron su máximo rendimiento en 2010 también coincidieron con las pruebas en las que Lorenzo estuvo menos incisivo, cuando rondaba su coronación. El comienzo del pasado otoño no ha de servirnos como una referencia válida.

 

 

 

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