17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h
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Por Juan Pedro de la Torre
No nos confundamos: la disputa de Valentino Rossi con Jorge Lorenzo no tiene por qué alterar la percepción que tengamos de él, buena o mala. Lo sucedido ayer en Motegi nos permite constatar la completa recuperación de Rossi. Quizás el hombro siga siendo una incómoda molestia, pero su pugna con Lorenzo ha permitido contemplar a un Valentino Rossi en su estado puro. Y eso siempre es una buena noticia. “Lorenzo siempre decía que quería tener un duelo conmigo en la última vuelta: ¡Pues así son los duelos conmigo en la última vuelta!”, dijo ayer Valentino Rossi, entre risas, en la sala de prensa de Motegi, tras la carrera de MotoGP. Es cierto, así son los duelos con Rossi, sin conceder el menor margen a su rival, sin miramientos. No vamos a descubrir ahora cómo se las gasta Valentino, ¿verdad? Al final, tampoco es para tanto, no hay que hacer una montaña de este grano de arena, aunque puede que sea tarde para ello… Lo que sí es cierto es que esta situación ha permitido constatar que Rossi se encuentra completamente recuperado –no tanto en el plano físico, pero sí en lo que a su competitividad se refiere-, y la pelea que tuvo con Lorenzo en Motegi ha servido para que recobre el protagonismo perdido en los últimos meses. Inteligente como pocos, Rossi ha sabido captar la atención de los medios robando protagonismo a Lorenzo, justo en el momento en el que el mallorquín tendría que ser el centro de atención de todos por su inminente coronación. Pues no; ahora se habla más de lo que hizo Rossi en Motegi que de lo que va a conseguir (previsiblemente) Lorenzo en Sepang. Y aquí hay que hacer bastante responsable de ello al propio Jorge, que no dudó en criticar abiertamente las maniobras de Valentino: “Mis maniobras siempre han sido limpias, sin toques ni nada, en cambio las de él, aún siendo legales, porque no se le puede sancionar por esto, me ha recordado mucho a la maniobra que tuvo con Gibernau en el pasado, o con Stoner en Laguna Seca, y ahora me ha tocado a mí”.
Creo que las quejas públicas de Lorenzo resultaron innecesarias. Del mismo modo que Lorenzo elogió a Dani Pedrosa tras la emocionante pugna que ambos sostuvieron en las dos últimas vueltas del Gran Premio de España, donde hubo algún contacto y alguna pasada muy apurada entre ellos, aquí podría haber terminado todo del mismo modo, al menos de puertas para fuera, porque sí que considero acertado que Lorenzo haya ido a pedir cuentas a los responsables de Yamaha. Los trapos sucios hay que lavarlos en casa, sí señor. Ahí tiene toda la razón Lorenzo, por más que, como él dice, Rossi no haya hecho nada ilegal. Menudo papelón para Lin Jarvis, el máximo responsable de Yamaha en MotoGP… Aunque bueno, su tarea tampoco es complicada. Al parecer el “staff” directivo de Yamaha, compuesto por Jarvis, Masao Furusawa y dos responsables más de la marca, estuvieron de acuerdo que la conducta de Rossi fue censurable, y le tocó a Furusawa decírselo a Rossi. Claro, Valentino no está preocupado, ni lo más mínimo… De todos modos, este roce ha sido el único problema que ha surgido entre los dos pilotos en casi tres temporadas. ¿Alguien apostaba que habría durado tanto esta idílica relación? ¿Peligra la presencia de Rossi con Ducati en las pruebas de noviembre en Cheste? Lo fácil sería decir que esto es un peligroso agravante… Pero seguramente a estas alturas de la película, a Rossi le traiga ya sin cuidado. Se le ve, de nuevo, como en el pasado, muy seguro de sí mismo: “Nunca antes me había sentido tan contento de que Casey Stoner lograra dos victorias seguidas con la Ducati. Ha demostrado que la Ducati es muy competitiva”, dijo ayer con todo descaro, entre la algarabía generalizada. Hay que reconocer que es un tipo ingenioso y con un excelente sentido del humor, algo que normalmente denota inteligencia, y revela una tremenda confianza en sí mismo. Sí, debe estar muy, muy preocupado por si Yamaha no le autoriza a rodar en Valencia tras el Gran Premio. Seguramente lo esté, pero nunca, absolutamente nunca, mostrará sus verdaderos sentimientos, y eso es algo que no ha hecho Lorenzo, que por primera vez ha entrado al trapo de Rossi. En Motegi le ha traicionado la sangre caliente a Lorenzo, que debió haber valorado la pugna con Rossi con el mismo enfoque cínico que habitualmente usa Valentino. Siempre astuto, Rossi ha visto en sus protestas un filón, sacando a relucir su mejor argumentación para deslucir la temporada de Jorge. De su boca no saldrá un “Lorenzo no se merece ser campeón”, en absoluto, pero ya ayer se encargó de reescribir la historia del Mundial 2010: “No sé qué habría pasado en la temporada de no haberme lesionado, porque me hice daño en el hombro después de ganar la primera carrera en Qatar, y me encontraba en muy buen estado de forma, había dominado los entrenamientos invernales, y sólo Stoner había conseguido ser más rápido que yo en la última jornada de pruebas de Qatar. Tuve la mala suerte de lesionarme, y creo que el accidente de Mugello y la lesión de la pierna viene derivada de una serie de problemas provocados por la lesión del hombro, porque si hubiera estado al cien por cien creo que no habría cometido ese error. El mal nunca viene solo. Nunca he corrido en óptimas condiciones. Si no hubiese estado mal creo que podría haber llegado a jugarme el título hasta la última carrera”. Todo el mundo parecía de acuerdo en que la caída de Rossi en Mugello fue consecuencia de la presión a la que le estaba sometiendo Lorenzo. Pero ahora el argumento es otro: nunca estuvo en condiciones físicas óptimas, y ahí arrancan los errores, no en la presión exterior… Así es Rossi en estado puro. Lógicamente, tiene una visión subjetiva de la situación -¿acaso no nos pasaría a nosotros lo mismo?-, e intenta arrimar el ascua a su sardina. Ayer dijo que el Mundial ha cambiado mucho en los últimos cinco años, y que ahora lo importante es la primera vuelta y no la última, porque es en la primera donde se resuelven muchas carreras, aludiendo a la forma en que corren y ganan con frecuencia Casey Stoner y Dani Pedrosa, marcando un fuerte ritmo de salida y marchándose desde el inicio. En todo caso sería un regreso a los viejos tiempos, cuando Wayne Rainey se marchaba sin piedad y los demás eran incapaces de seguirle. Aunque Lorenzo se ha encargado de demostrarnos a lo largo del año que también se puede ganar saliendo mal… Pero también hay que reconocer a Rossi que muchas de sus opiniones son muy acertadas: “El mejor adelantamiento es el que se hace para lograr la victoria, no para ser tercero”. Y en eso tiene más razón que un santo.
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