17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h
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Por Juan Pedro de la Torre
¿Que hacemos con Marco Simoncelli?, nos preguntamos todos. ¿Se merece una sanción? Es una cuestión difícil y complicada, y hay múltiples argumentaciones a favor o en contra de la medida, aunque lo más importante, creo yo, es evitar la criminalización a la que se puede someter a este piloto. La Direccón de Carrera debe hacer algo, por el bien de Simoncelli y por el bien de los demás. Sigo pensando que la acción de Marco Simoncelli no es merecedora de una penalización, como no lo debió haber sido tampoco la de Le Mans, pero es justo reconocer que el italiano tiene un problema y hay que abordarlo, por su bien y por el bien de los demás. La maniobra de Simoncelli hay que enmarcarla dentro de la ya manida expresión "lance de carrera", es cierto, pero en el momento en que sus errores terminan perjudicando a segundas o terceras personas, la cuestión va más allá. Sin duda que Simoncelli se equivocó en Assen, se precipitó de nuevo, y lo que de veras necesita el piloto italiano es pararse a pensar, reflexionar sobre lo mucho que promete en entrenamientos, donde ha marcado dos "poles" esta temporada y se ha convertido en uno de lo más rápidos de la categoría, y lo desastrosas que resultan sus carreras. De siete disputadas, se ha caído en cuatro, y en dos de ellas, Estoril y Assen, en la primera vuelta. Muchas veces hemos visto a grandísimos pilotos iniciar una temporada de forma tan atropellada como lo está haciendo Simoncelli. Sin ir más lejos, el propio Valentino Rossi protagonizó un debut en 500 en 2000 de lo más accidentado, hasta que un día en Suzuka, Jeremy Burgess le habló con calma: "Hoy sólo tienes que llevar la moto a meta", le dijo. Seguramente Simoncelli necesite en su "box" a alguien con la suficiente autoridad y experiencia para decirle "hoy sólo tienes que llevar la moto a meta". Y no será porque Simoncelli no se encuentre en un entorno suficientemente capacitado: su "manager" Carlo Pernat; el director de su equipo, Fausto Gresini; incluso su amigo del alma, el propio Rossi, con quien habrá hablado largo y tendido de la situación. Simoncelli necesita reflexionar y parase a pensar en todo ello.
Rossi defendió en Assen a Simoncelli: "Creo que Simoncelli no ha hecho nada exagerado", dijo Valentino. Y tiene razón. Lo que le pasó a Simoncelli le ha pasado a muchos pilotos. A ver: el que no se haya caído alguna vez por neumáticos fríos, que levante la mano. ¿Hay alguien? El problema es que cuesta entender como Simoncelli no asimila que no puede seguir estando en el ojo del huracán, porque esta temporada se ha encontrado involucrado en casi todos los líos de la categoría. Y eso es muy malo para él, porque por encima de los problemas que le puede acarrear desde el punto de vista de los resultados deportivos, se está creando una fama que va a pesar como una losa en su hoja de servicios, aunque esto, hay que reconocerlo, no es nada nuevo y lo viene arrastrando desde su etapa en 250. No creo que se deba sancionar a Simoncelli por su actuación, ni por lo de Assen ni por lo de Le Mans, pero la Dirección de Carrera debería mantener una seria conversación con el italiano. No se trata de sentarlo a su mesa y que Paul Butler le diga "niño malo", mientras le suelta un pellizco en un moflete. Hay que hablar con él con firmeza y explicarle que no tiene sentido que siga corriendo así, de la forma en que lo hace, por su bien y por el de los demás. Que yo sepa, la Dirección de Carrera no le ha convocado en Mugello como hizo en Cataluña. ¿Tendría sentido? ¿Para qué, para enseñarle una tarjeta naranja -de tonalidad más intensa que la amarilla pero menor que la roja- por su actuación? Eso sería inútil. Y además, tampoco me imagino a la Dirección de Carrera penalizando a Simoncelli justo en Mugello, con el circuito convertido en una olla a presión. Sin embargo, sería un detalle de buena salud para el campeonato que la Dirección de Carrera mostrara una actitud más firme, porque hasta ahora su actuación no es lineal ni coherente. Las decisiones tomadas con anterioridad tendrían que sentar jurisprudencia, de modo que las resoluciones del pasado debían servir de aviso a los pilotos al mismo tiempo que se asimiliría de mejor grado la siempre discutida actuación de los responsables deportivos. Pero no es así, no hay una continuidad en la aplicación de la norma, y eso hace que la justicia resulte desigual e incluso desproporcionada. Si nos remontáramos al último caso en el que un piloto tuvo que ser penalizado por la Dirección de Carrera por su repetida fogosidad, que terminó afectando a diferentes pilotos, éste nos serviría de referencia para valorar la necesidad o no de penalizar a Simoncelli por sus acciones. Y curiosamente, el último piloto que fue sancionado por una carrera de penalización por sus actuaciones fue Jorge Lorenzo, en 2005, el año de su debut en 250, en el que tuvo no pocos incidentes en carrera: Cataluña, Alemania, Japón. Precisamente por su contacto con Alex de Angelis en Motegi, delante de Dani Pedrosa, en el que se fue al suelo junto al sanmarinense, Lorenzo fue penalizado con la suspensión en la carrera de Malasia. Entonces se impuso una sanción a Lorenzo justo en la carrera en la que no tuvo la más mínima responsabilidad en la acción, pero tanto fue el cántaro a la fuente... Eso mismo podría suceder con Simoncelli, puesto que las circunstancias son idénticas, pero de momento el cántaro no se ha roto. He oído muchas críticas contra Lorenzo por la severidad de sus afirmaciones.Tiene todo el derecho a realizarlas, faltaría más, pero es que además, tiene que sentirse aún más molesto cuando ve que lo que a él le costó una penalización a otros se les salda con un simbólico tirón de orejas. Y eso no es justo. De ahí que insista en la necesidad de que exista una actuación lineal en la Dirección de Carrera, y que se aplique la jurisprudencia. Sé que no es punible lo que hizo Simoncelli, pero quizás se merezca una parada para reflexionar. Es una decisión difícil. Si consigue ver el campeonato con perspectiva, quizás logre salir reforzado de esta situación crítica. Porque, en el plano deportivo, tampoco es nada bueno para él. Puede que sus amigos más íntimos le digan que es el más grande, pero seguramente en HRC seguramente ya no piensen en él de la misma forma que a principio de año, y ésta es una temporada de renovación de contratos.
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