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Motoworld: las noticias del motociclismo

17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h

El diario de JP. Por Juan Pedro de la Torre

21/02/2011

La bicicleta por encima de todo

Por Juan Pedro de la Torre

Estoy desconcertado con las decisiones de la Dirección General de Tráfico (DGT). Acostumbrado a que deje a mantengan las motos completamente estigmatizadas, como si fueran culpables de todos los males de la seguridad vial, no sé como encajar la decisión de dar prioridad a la bicicleta por encima de todo, incluso de los peatones, metiéndola en la acera y permitiendo que marque el paso de la movilidad urbana.

¡Ojo! Que no quiero que esto sirva de confrontación con los usuarios de la bicicleta, pero creo que todos estamos de acuerdo que no tiene mucho sentido dar prioridad a la bici en las vías limitadas a 30 km/h –sobre eso hablaremos luego-, y al mismo tiempo permitir que circulen libremente por las aceras de 3 metros de ancho... Será cuestión de llevar siempre encima un metro). ¿Qué tienen que decir a eso los peatones? Desde hace mucho tiempo los ayuntamientos de muchas ciudades están trabajando para que el peatón gane espacio y seguridad en la ciudad, ampliando las zonas peatonales, reduciendo el acceso de vehículos motorizados en determinadas calles, y estableciendo límites de velocidad más bajos. Pero ahora llega la DGT y dice que las bicicletas pueden circular por la acera. Seamos razonables: mezclar entre peatones a vehículos que superan con creces la velocidad del paso humano –hay adultos de paso ágil y muchos reflejos, pero también ancianos y niños- no me parece que sea una decisión con sentido común.

Es cierto que una de los objetivos inmediatos que la DGT se ha marcado es frenar la siniestralidad urbana, la única que no ha decrecido en los últimos años. Por encima de la campaña de persecución a la que los usuarios de los vehículos nos vemos sometidos con la proliferación de radares, con objetivos claramente recaudatorios, hay que reconocer que esas medidas han resultado efectivas de cara a la reducción de la siniestralidad. Y yo lo aplaudo, aunque también reconozco que me ha tocado rascarme el bolsillo en un par de ocasiones... siempre en coche, todo hay que decirlo. Para que luego digan que los que van como locos son los de las motos.

El caso es que puede que se consiga reducir la siniestralidad en las calzadas de las ciudades, pero, desgraciadamente, yo auguro un incremento sobre las aceras. No es buena idea, insisto, mezclar dos elementos tan dispares como peatón y bicicleta, por mucho que ésta se use con gran responsabilidad. Porque ésa es otra: las bicicletas, que son considerados como vehículos en el Reglamento de Circulación, siguen siendo inmunes a las obligaciones que tienen los demás vehículos y sus conductores. No se les exige un seguro de responsabilidad ni tampoco un impuesto de circulación. Pero, que yo sepa, pueden ser causantes de accidentes y disfrutan de la circulación por vías públicas, como todo hijo de vecino. ¿No sería lógico, ahora que podrán circular por las aceras con todas las de la ley, que se les exigiera un seguro de responsabilidad para cubrir posibles accidentes y lesiones que provoquen a otros usuarios, tanto peatones como ciclistas, o daños en vehículos aparcados?

¿Porqué no se les impone un canon de circulación? Al menos a las bicicletas para adultos. Si no me equivoco, en el pasado los ayuntamientos cobraban un impuesto a las bicicletas, similar al impuesto de circulación. Ya sé que estoy hablando de algo de los tiempos de nuestros padres o quizás abuelo, pero existía realmente en muchas ciudades y pueblos españoles, donde incluso las bicicletas portaban una placa identificativa.

Es cuestión de derechos y deberes, de urbanidad, de ciudadanía. De sentido común.

Y luego, el asunto del casco. Los ciclistas están exentos de usar el casco en vías urbanas. Un sinsentido. Un coche o una moto circulan a velocidades claramente diferentes en carretera o en ciudad, y no por ello se diferencia en el uso de las medidas de protección que se deben emplear. Es decir: siempre el cinturón de seguridad en el coche, y siempre el casco en la moto. En ciudad y en carretera. En el caso de las bicis, que en carretera o en ciudad circulan a la misma velocidad, parece que, según la DGT, hay menos riesgo de accidentarse y sufrir daños en la ciudad. Pues, señores míos, el riesgo de sufrir un accidente para un ciclista es infinitamente mayor en ciudad, y no sólo por un alcance o atropello; un simple descuido puede llevar al suelo o chocar contra el bordillo de la acera, mobiliario urbano, los infames bolardos que delimitan las aceras, farolas, etc. Permitir a los ciclistas circular así, a cara descubierta, es una irresponsabilidad.

Por no hablar de las trampas del asfalto: manchas de aceite, señalización con pintura deslizante, baches y socavones. Sería bueno que callaran los políticos y dejaran hablar a los técnicos de la DGT, que quizás podrían aportar algo de luz a las tinieblas de la clase política. Por ejemplo, no es lo mismo que una moto se coma un bache, que lo haga una bicicleta. La moto tiene suspensiones de suficiente recorrido como para salvar la situación; una bicicleta no pude decir lo mismo, y si no cae por el bache, fácilmente puede hacerlo por romper una llanta o pinchar la rueda por el impacto. ¿A que al señor Navarro y compañía no se le había ocurrido? Pues hala, dejemos que le gente se rompa los dientes –ojalá que sólo fuera eso- contra el suelo. Y luego dirán que trabajan para reducir la siniestralidad…

La DGT también va a reducir la velocidad en determinadas vías urbanas a 30 km/h, algo que puede resultar lógico en según qué calles. Pero no contentos con eso, además da prioridad a la bicicleta, permitiéndola circular por en medio del carril. Seguramente el autor intelectual de semejante atropello -y nunca mejor dicho- no se ha subido a una bicicleta en la ciudad en toda su vida. Y no hablo de circular por el carril bici –los pocos que pueden encontrarse-, sino ponerte en medio de la calle a dar pedales. Para rodar entre el tráfico urbano, vestido con ropa de calle, respirando humos, quizás llevando una mochila o un bolso, o la compra, a un ritmo en torno a los 20 km/h, hay que estar bien físicamente. No lo hace cualquiera. Y ya no te digo que pasa cuando te encuentras con una cuesta. Madrid, mi ciudad, es una urbe llena de pendientes. La velocidad de paso desciende vertiginosamente. Entonces llegan los de la DGT y dicen que la bici puede ir por medio del carril, lo que supone molestias al resto del tráfico -¿dónde ha quedado la urbanidad y el respeto a los demás?- y perjuicios a la movilidad urbana, por la que tanto se está trabajando en determinados ayuntamientos.

Insisto, no estoy contra la bici, pero creo que todos tenemos obligaciones y derechos, y no se pueden poner por encima los derechos de unos sobre otros, olvidando las obligaciones. Y no lo digo por la bicis, lo digo por los peatones. La ciudad ha de ser para el peatón, en eso creo que estamos todos de acuerdo, pero no se puede obligar a todo el mundo a ser peatón, porque cada uno tiene argumentos y justificaciones para elegir su medio de transporte. Hemos de convivir todos, con respeto y responsabilidad, haciendo uso del vehículo que se ajuste adecuadamente a nuestras necesidades. Pero, por favor, que las instituciones y los organismos que regulan esta relación entre usuarios, tengan un poco de sentido común.

Yo mantengo que la moto es el vehículo que mejor armoniza la movilidad urbana en la ciudad, y que más contribuye al bienestar de la calle. Y lo digo empleando las palabras del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, cuya argumentación me dejó impresionado cuando la oí hace un par de años, hablando de movilidad urbana y la preferencia que se quería dar en Madrid a la moto. Gallardón dijo: “La moto es el vehículo ideal para la ciudad por tres motivos: Es bueno para el automóvil, porque libera espacio en las calles y permite una circulación más fluida; es bueno para el usuario de la moto, porque puede circular con mayor agilidad que otros vehículos y ahorra tiempo en sus desplazamientos; y es bueno para el peatón, porque sus emisiones son menores que las de cualquier otro vehículo de motor”. Amén.

 

 

 

 

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