17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h
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Por Juan Pedro de la Torre
Ducati anunció ayer que Valentino Rossi dispondrá en Assen de una moto actualizada, denominada Desmosedici GP11.1: es la suma de un motor con la nueva caja de cambios DTS y el chasis del prototipo GP12. No sé que opinarán los demás fabricantes, pero el uso por parte de un piloto de MotoGP de un bastidor 2012 en una moto de 2011 vulnera claramente el reglamento. No es que no se puedan incorporar actualizaciones a las motos de la presente temporada. Lo que no se puede hacer es lo que ha hecho Ducati: emplear las pruebas destinadas a las motos de 2012 para desarrollar material para las motos de 2011. Lo dice el reglamento de MotoGP en su artículo 1.15.1.1.A: “Los entrenamientos de pilotos contratados con las motos seleccionadas para la clase de MotoGP están prohibidos”, salvo en las dos jornadas de pruebas programadas una vez iniciado el campeonato: el pasado 2 de mayo en Estoril, y el próximo 16 de agosto en Brno. Si Valentino Rossi no hubiera rodado con el prototipo de la Desmosedici GP12 no habría la más mínima pega en que dispusiera del bastidor de 2012, pero el problema es que Rossi y Ducati se han dedicado a trabajar en la moto de la próxima temporada de acuerdo con la normativa, pero ahora han decidido aplicar esas mejoras a la moto de 2011, sacando beneficio de la medida adoptada esta temporada que permite a los pilotos realizar hasta ocho jornadas de pruebas a lo largo de 2011 para trabajar sobre los prototipos del próximo año. Rossi ha cubierto ya prácticamente 1.000 kilómetros de pruebas sobre la Desmosedici GP12, 750 de los cuales sólo en Mugello. El reglamento no contempla la figura de un observador en estos entrenamientos, pero se han visto en la necesidad de que el IRTA (Asociación de Equipos) enviara un representante a las pruebas realizadas hace dos semanas en Mugello para comprobar que, efectivamente, lo que salía a pista era un prototipo 2012. ¿Pero cómo se puede saber que lo que sale a pista es un prototipo 2012? No se realiza ninguna clase de verificación técnica y sólo se puede confiar en la palabra de los representantes de las marcas, porque el reglamento no establece ningún tipo de regulación. Es una importante laguna sobre la que los fabricantes pueden sacar provecho si así lo desean.
Pero a pesar de los lapsos de la reglamentación, Ducati ha ido más allá. En su comunicado oficial no ocultan en absoluto el uso del nuevo bastidor, no lo visten como una evolución del actual sino que hablan de él como el chasis de la moto de 2012. Entiendo que si lo hacen así, de forma tan abierta, es porque están convencidos de su legalidad, pero bien saben que no es así. Lo que va a hacer Ducati es incorporar un elemento a una moto de la actual temporada que no debería haber probado Rossi fuera de los entrenamientos destinados a ello. Porque en las pruebas oficiales de Estoril del pasado 2 de mayo, Rossi no trabajó con la GP12. Las pruebas con la moto de la próxima se realizaron en Jerez (8 de abril) y Mugello (26 de mayo y 15 de junio). Por tanto, se incumple la normativa. Además, hay algo que afea aún más la decisión de Ducati y la deja en evidencia: las contradicciones en las que incurre el propio Rossi. A raíz de las primeras pruebas con el prototipo 2012 y viendo sus problemas con la GP11, en varias ocasiones los periodistas le preguntaron sobre la posibilidad de emplear alguno de los avances encontrados en el prototipo 2012 en la GP11, a lo que Rossi siempre dijo que eso era imposible, que las motos son tan diferentes que no son elementos intercambiables. Pues ahora parece que sí, que se puede hacer un híbrido de ambas, al que han bautizado como GP11.1. Pero además existe otra irregularidad aún más flagrante. En Motoworld.es ya hablamos de lo discutible de estos entrenamientos con prototipos 2012, sobre todo cuando se realizan en circuitos donde está por disputarse la carrera de la presente temporada; rodar en Jerez, como hizo Ducati tras el Gran Premio de España, u Honda tras el Gran Premio de Francia, no aporta ninguna ventaja, pero rodar en una pista antes de un Gran Premio supone jugar con ventaja el día de la carrera. Y precisamente eso es lo que ha hecho Ducati en Mugello. Rossi ha cubierto 750 kilómetros en Mugello trabajando con el chasis y los neumáticos que va a utilizar el próximo 3 de julio, en una pista que además ha sido completamente reasfaltada, lo que obligará a realizar un completo reajuste de la puesta a punto para todos. Rossi y Ducati ya han realizado ese trabajo, con lo que parten con una clara ventaja sobre el resto de sus competidores. Antes de que conociéramos la incorporación del bastidor 2012 ya era una cuestión discutible, porque se adelantaban en el trabajo con los neumáticos, pero ahora con la nueva configuración resulta escandaloso. Era discutible que los pilotos rodaran con los prototipos 2012 en circuitos donde estaba por disputarse un Gran Premio porque se avanzaba mucho trabajo con los neumáticos. El reglamento pone a disposición de los equipos de pruebas de las diferentes marcas 240 neumáticos para toda la temporada, destinados a los pilotos de pruebas, que pueden rodar en cualquier momento en cualquier circuito, empleando ese límite de 240 neumáticos para todo el año, pero no establece nada sobre los pilotos contratados. El reglamento no dice que los pilotos contratados puedan utilizar esos neumáticos destinados a los equipos de pruebas, pero tampoco se lo prohíbe. Una nueva laguna en la que Ducati nada a sus anchas. Y evidentemente resulta escandaloso que Ducati pueda correr en Mugello, dentro de dos semanas, con la Desmosedici GP11.1, con el bastidor 2012, probado por Rossi con neumáticos de la presente temporada sobre el nuevo asfalto. ¿Alguien se imagina un resultado que no sea una clamorosa victoria de Ducati? Si Rossi no gana en Mugello será un rotundo fracaso. Ducati está jugando con ventaja por un vacío en la reglamentación, aunque ni Ducati ni los responsables del campeonato estarán de acuerdo con esta afirmación porque claro, todo esto queda bendecido en virtud del artículo 1.15.1.1.A.c, con el que todo está prohibido salvo “cualquier actividad autorizada por la dirección de carrera”. Nihil obstant: imprimatum.
Por menos de esto, Luca Scassa se ha perdido una carrera del Mundial de Supersport esta temporada. Semanas antes de la carrera de Misano, el piloto de italiano participó en la pista del Adriático en un cursillo de pilotaje como monitor, empleando una Yamaha YZF R1 de serie. Cuando los responsables del Mundial de SBK tuvieron conocimiento de los hechos, no tuvieron la más mínima duda y le aplicaron el dictado del artículo 1.15.1 del reglamento de SBK con toda severidad: “Los entrenamientos de pilotos contratados para competir en los campeonatos están prohibidos en cada circuito incluido en el calendario, después de que se haya disputado la primera carrera”. No era un entrenamiento, y ni siquiera rodaba con su Yamaha R6 de carreras, pero a Scassa le sancionaron impidiéndole correr en Misano. El año pasado sucedió algo similar con Toni Elías: participó en una jornada de entrenamientos libres en Misano con su Moriwaki de Moto2. La Dirección de Carrera de MotoGP le impidió rodar en la primera sesión de entrenamientos del Gran Premio de San Marino. Y una última consideración paralela a todos estos hechos. Dejemos ya el discurso sobre ahorro y contención de los costes. Hemos regresado a cuatro sesiones de entrenamiento por Gran Premio, y los equipos poderosos están rodando sin limitaciones ni cortapisas a lo largo de la presente temporada, gastando mucho más que en años precedentes. Compartir: |