17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h
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Por Juan Pedro de la Torre
Con el Gran Premio de Aragón disfrutamos de ¡cuatro! Grandes Premios en España (familia numerosa), pero si le sumamos la carrera de Portugal, ya son cinco: familia numerosa de categoría especial. Y yo me pregunto: ¿son demasiadas carreras en un mismo país? Mucha gente opina que sí, pero yo considero que si el circuito y la organización reúnen las condiciones adecuadas, y mientras el público responda y la afición siga llenando los circuitos, se pueden hacer. Y Alcañiz y su gente se lo merece. Hay un gran debate en todo el mundo acerca de lo que se califica como exagerado número de Grandes Premios que hay en España. Si ya tres parecía bastante, un cuarto Gran Premio, que con mucha certeza va a volver a darse en el Mundial la próxima temporada, es para algunos demasiado. ¿Tienen razón? Sinceramente, que el veinte por ciento del campeonato se dispute sólo en España no sé si es bueno o malo, no sé si regionaliza excesivamente el Mundial, ignoro si limita la difusión del campeonato o la atracción de patrocinadores. Pero no puedo olvidarme de una frase que Carmelo Ezpeleta me dijo hace mucho tiempo, hablando precisamente de esto, del incremento de carreras españolas en el Mundial: “Haremos carreras donde haya interés por hacer carreras”, dijo Carmelo. Y en España hay mucho interés por tener Grandes Premios de MotoGP. Hay interés por las carreras de MotoGP por parte de la afición española, porque el manido tópico de “la mejor afición del mundo” es cierto, y porque queremos disfrutar del momento. Se ha demostrado en Alcañiz. Jerez, Montmeló y Cheste son escenarios asentados, con su público particular, y había que ver como respondía esa sobresaturada afición ante la cuarta carrera. Con 70.124 espectadores en Motorland durante el fin de semana ha demostrado que se merece ese hueco.
La celebración del Gran Premio ha permitido que en sólo un fin de semana la población de la provincia de Teruel creció en un 50 por ciento… En toda la provincia viven escasamente 145.000 personas. Hay que felicitar a toda la organización de la carrera y a la buena gente de Alcañiz por su trabajo, su amabilidad, su predisposición y las facilidades que ofrecieron para que el Gran Premio fuera un éxito. Tampoco puedo olvidarme ahora de hacer un comentario ajeno al mundo de la moto, pero inevitablemente necesario. Precisamente en el mismo fin de semana en que el Mundial de MotoGP contribuía a poner a Alcañiz, Teruel y Aragón en el mapa para mucha gente, convirtiéndose en uno de los mayores acontecimientos en la historia de esta comunidad, esta tierra sentía el dolor de la pérdida de uno de sus hijos más entrañable, José Antonio Labordeta, fallecido tras una enfermedad, que nos ha dejado a todos algo huérfanos. Sé que nada tiene que ver lo uno con lo otro, pero siendo como era “en el buen sentido de la palabra, bueno”, se merece un espacio ahora que hablamos de su tierra. ¿Cuatro es mucho? La respuesta la tienen que dar los protagonistas, los pilotos, que han acogido con satisfacción su incorporación al calendario. Incluso Casey Stoner, que, sincero y directo, como es él, dijo que la pista no le agradaba, seguramente reserve ahora en su corazón de duro australiano una pequeña porción de espacio para esta pista en la que ha recuperado el sabor de la victoria. Alcañiz se merece estar en el calendario por calidad de la instalación, por organización, y por presencia de público arropando a los protagonistas del Mundial: los pilotos. Había desconfianza sobre los accesos y la organización, y molestias por la falta de alojamientos cercanos y la dispersión, pero, ¿acaso nos olvidamos de cómo es Mugello? Una maravilla en todos los sentidos, pero falta alojamiento, los accesos son peores a los de Motorland: en Mugello no existe el anillo de circunvalación que rodea el circuito, por ejemplo, y sólo hay dos entradas al circuito. En Le Mans los accesos tampoco son maravillosos; Misano también tiene dificultades en todos los sentidos; la llegada a Sachsenring es un auténtico embudo; en Phillip Island falta alojamiento; en Motegi los hoteles están a decenas de kilómetros… En fin, que el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. Bienvenido, Motorland, y que sea para mucho tiempo.
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