Banner
Banner

Motoworld: las noticias del motociclismo

17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h

El diario de JP. Por Juan Pedro de la Torre

10/11/2010

El motociclismo, príncipe de los deportes

Por Juan Pedro de la Torre

Hace unas semanas se entregaron los Premios Príncipe de Asturias, que en el apartado de deportes fue otorgado a la Selección Española de Fútbol. Merecido es el reconocimiento de este grupo que ha conseguido el Campeonato de Europa de selección en 2008 y la Copa del Mundo en 2010. Y al mismo tiempo resulta injusto que un deporte como el motociclismo siga sin recibir como colectivo este galardón, que debería premiar al deporte que más títulos mundiales ha dado a nuestro país.

El año pasado se activó una plataforma que quería impulsar la concesión del Premio Príncipe de Asturias de los Deportes al motociclismo español como colectivo. Sería una forma de pagar esa deuda histórica que la sociedad y el mundo del deporte en España tienen con Ángel Nieto, pilar del motociclismo español durante décadas y principal contribuyente al envidiable palmarés de nuestro país. Y creo que la de Nieto no es la única laguna que existe en estos premios, porque un deportista de las proporciones de Carlos Sainz tampoco cuenta con este galardón. Los premios Príncipe de Asturias de los Deportes vienen otorgándose desde 1987, y quizás aquel hubiera sido un buen momento, un impecable momento, para concederle el galardón a Nieto, retirado de la competición tras el Mundial de 1986. Pero con tal de dar proyección internacional a los premios, el galardonado fue el atleta británico Sebastian Coe.

Lo cierto es que a alguien le ha debido remover la conciencia esta laguna. No es casual la presencia de Su Alteza el Príncipe Felipe en el Gran Premio de la Comunidad Valenciana. La única ocasión en que Don Felipe se acercó a un Gran Premio como Príncipe de Asturias fue en 1998, cuando visitó el Jarama con motivo del Gran Premio de la Comunidad de Madrid, aunque el Rey Juan Carlos siempre ha tenido una estrecha vinculación con el motociclismo. No es extraña esta vinculación de la Corona con el mundo del motor. En tiempo remoto, Alfonso XIII y su primogénito el Príncipe Alfonso, acudieron a la inauguración del Autódromo de Terramar, en Barcelona, el primer circuito construido en nuestro país, y fueron habituales de las pruebas motociclistas y automovilistas.

Pero nos estamos yendo del tema. No fue casual esa visita real, ni tampoco que mañana se rinda homenaje al motociclismo español en el Consejo Superior de Deportes, en reconocimiento a la extraordinaria temporada 2010. Hagamos un repaso a los títulos mundiales conseguidos esta temporada:  Jorge Lorenzo campeón de MotoGP; Toni Elías campeón de Moto2; Marc Márquez campeón de 125; Carlos Campano campeón de MX3; Toni Bou campeón de Trial y Trial Indoor; Laia Sanz campeona de Trial Femenino; Marc Coma campeón de Rallys-TT Open; Lorenzo Santolino campeón de Enduro Junior; Mario Román campeón Copa FIM Enduro 125; Pol Tarrés campeón Copa FIM Jóvenes de Trial; el Equipo Nacional ha ganado el Trial de las Naciones, el Trial de las Naciones Femenino, y el Trofeo Junior de los Seis Días de Enduro; y el equipo formado por Cristóbal Guerrero, Aaron Bernárdez y Jordi Figueras el trofeo de clubes de los Seis Días de Enduro. Además, Derbi ha logrado el título de fabricantes en 125, Alberto Moncayo ha sido el “rookie” del año en 125, y Marc Márquez se ha impuesto en el Trofeo Metraux, aunque este último trofeo es más anecdótico porque no hay escuderías oficiales en 125. España ha ganado 36 Grandes Premios y ha sumado 86 podios en el Mundial de MotoGP.  Y mejor, paremos aquí, porque si seguimos con los títulos europeos, nos faltará espacio.

¿Esto qué quiere decir? Sencillamente, el motociclismo se merece algo más que un galardón, que un homenaje. Antes creía firmemente en una apuesta por el premio colectivo para nuestro deporte, pero hablando del tema con mi compañero Pep Pujol, más joven que yo y con otro enfoque diferente, creo que el Príncipe de Asturias, destinado a premiar la excelencia en el mundo del deporte, debe otorgar su premio en función del deporte que se realiza. Es decir, la selección nacional de fútbol, o la de baloncesto, han sido premiadas porque representan deportes de equipo, del mismo que deportistas individuales han sido galardonados por encima del deporte que realizan, como Induráin, Armstrong o Schumacher. Darle un premio a un colectivo dentro de un deporte individual supone hacer de menos a los que, con su excelencia, han contribuido a engrandecer el deporte español en su conjunto.

Entonces, lo justo sería que nuestra sociedad, a través de este galardón, pagara la deuda contraída con Ángel Nieto, como pilar y base de nuestro motociclismo durante casi dos décadas. Nieto se retiró precisamente el año en que se instituyó este premio, que fue otorgado a Coe para proyección internacional. Luego recayó en Juan Antonio Samaranch, artífice de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, más tarde en Severiano Ballesteros, y finalmente en 1990 a Sito Pons, doble campeón del mundo 250. No es que Sito no se lo mereciera, pero en ese caso se premió el simbolismo de aquellas coronas, que marcan la mayoría de edad del motociclismo español y el arranque de nuestro deporte en la era moderna. Hay mucho de influencia mediática en la concesión de estos premios, de aprovechar la popularidad y los momentos de interés en torno a alguien para dar mayor repercusión a los galardones, y en ese momento el éxito de Sito, que en 1990 saltaba por la puerta grande al Mundial de 500, era el hombre del momento. Lo hemos visto años después, cuando antes de galardonar a alguien como Michael Schumacher, sin lugar a dudas el mejor piloto automovilista de todos los tiempos –estos premios no tienen carácter póstumo, que yo sepa, porque Ayrton Senna también es acreedor de este reconocimiento-, el Premio Príncipe de Asturias se ha concedido a Fernando Alonso tras ganar su primer mundial de Fórmula 1.

Y así, con el pasar de los años, se han olvidado de aquel piloto que hace más de cuarenta años marcó la senda de lo que hoy es el deporte que más éxitos ha ofrecido a la sociedad española. Una vez más, el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes ha pasado de largo ante el motociclismo, convertido en el príncipe de los deportes ante la magnitud del fútbol, el deporte rey por excelencia, pero nunca, en ningún caso, la excelencia del deporte español. Lo de la Eurocopa 2008 o el Mundial 2010 es brillante, pero para ser excelente hay que estar ahí siempre, año tras año, con calidad y resultados. Frente a un único título mundial de fútbol, el motociclismo español ofrece 126 títulos mundiales, y una décima parte de ellos son obra de un solo hombre: Ángel Nieto.

 

 

Pie de página