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8 de febrero de 2012 | Actualizado: 10:11h

El diario de JP. Por Juan Pedro de la Torre

04/07/2010

Cursos de formación para mossos y ex-pilotos

Por Juan Pedro de la Torre

Tenemos la fortuna de que el accidente de Carmelo Morales se ha saldado sin consecuencias físicas para el piloto, pero de no ser por la bendita fortuna un accidente grave podría haberse transformado en un accidente fatal debido a la negligente e irresponsable actuación de un mosso d’escuadra, que provocó la precipitada evacuación de Morales del lugar del accidente como si de un saco de patatas se tratara. Hoy le ha tocado a Carmelo, pero en cualquier punto de España le puede pasar a uno de nosotros. ¡Pero en manos de quién estamos!

Afortunadamente, Carmelo se encuentra bien. Tiene contusiones en un brazo y un codo, y algún que otro arañazo, pero cuando pude ir a verlo al “hospitality” del Team Pons, Carmelo no había perdido ni una pizca de su buen humor. Con su calma habitual recibía el cariño y el interés de mucha gente: Capirossi, los Nieto, Dani Dehavide, periodistas, aficionados… En ese ratito que me senté a su lado casi estuvo más tiempo saludando a la gente... Bueno, el caso es que Carmelo está de una pieza y eso es lo más importante. Pero no hemos venido aquí a hablar de esto, sino a analizar lo sucedido instantes después del accidente, cuando un mosso d’escuadra ha saltado a la pista y ha sacado a Carmelo a las bravas, en volandas, en la más clásica tradición taurina.

Se supone que un miembro de un cuerpo de seguridad, estatal o autonómico, recibe una completa y variada formación sobre asistencia en accidente, procedimientos de evacuación , y protocolos de atención a los heridos. Pues ese mosso que tan gallardo ha saltado el muro, se ha pasado por el forro toda la formación que sus instructores tan concienzudamente le inculcaron, y que los contribuyentes tan religiosamente hemos pagado. Lo peor no es que haya realizado una mala intervención; lo peor es que haya intervenido, así, a secas. Porque un mosso, un policía o cualquier otro miembro de un cuerpo de seguridad no pinta nada en el operativo específicamente deportivo de la organización de una competición. Su tarea es otra, y en ningún hacer lo que hizo. Poco favor acaba de hacerle ese mosso a la policía autonómica catalana, porque ha demostrado una falta total de profesionalidad. Los miles de aficionados que contemplaron aterrados la escena sabían perfectamente que la actuación del mosso era un atentado al sentido común. ¿Desde cuándo se mueve de semejante manera a un herido?

Por eso resulta aún más inquietante la situación. Confiemos en que se trate de la excepción a la regla, porque si se dan más casos de semejante ignorancia en el cuerpo, apañados vamos. ¿En manos de quién estaremos si circulamos por las carreteras de Cataluña y tenemos la desgracia de sufrir un percance?

En el titular hablo de cursos de formación para mossos y ex-pilotos, y ésta es una crítica de lo más entrañable y con todo el cariño del mundo para Carlos Cardús, que se lanzó a la pista arrastrado por la acción del mosso y que, seguramente, de forma inconsciente pero con el ánimo de ayudar en esos momentos de nerviosismo, colaboró con el mosso para pasar a Carmelo al otro lado del muro. Lo siento por el bueno de Cardús que, insisto, se vio arrastrado por un momento de nerviosismo, pero se equivocó.

Seguramente Carlos ya ha reflexionado sobre lo sucedido, porque él mejor que nadie sabe a lo que se expone un piloto caído si no se le atiende adecuadamente. No hay que comentarle nada más. Ahora quien debe tomar cartas en el asunto es Dorna y la FIM. Dorna debe exigir al Circuit responsabilidades por la actuación del mosso, y el Circuit ha de trasladar las quejas al responsable del área de seguridad en la Generalitat. Por otro lado, la FIM ha de abrir una investigación sobre el procedimiento, porque no se han cumplido algunos procedimientos.

Según el Código Médico de la FIM, el piloto caído debe recibir la asistencia de un médico o de un asistente sanitario en el plazo de los 30 segundos posteriores a la caída, y al director de carrera le compete la decisión de interrumpir o no la carrera, o autorizar la entrada de un vehículo para su evacuación. En el procedimiento médico de asistencia a un piloto caído hay cuatro niveles, y el accidente de Carmelo se le podría haber considerado de código 2 (larga asistencia) –el segundo más elevado de los cuatro niveles- porque requería su evacuación usando una camilla, dado que las características del accidente recomendaban una inmediata inmovilización del piloto. Es de esperar que el observador médico de la FIM, cuya obligación es asegurar que se aplique adecuadamente el código médico, eleve el correspondiente informe en busca de responsabilidades.

Y puestos a pedir responsabilidades, también hay que preguntarse si Alex Debón, operado hace una escasa semana de un complicada fractura de clavícula, y con varias fracturas en la mano izquierda, se encontraba en óptimas condiciones para esta carrera, porque es evidente que ha llegado totalmente descontrolado a final de recta, siendo el responsable absoluto de la caída. De forma involuntaria, pero responsable. Por una acción similar se sancionó a John Hopkins en 2004 con una carrera de penalización. No estoy pidiendo una sanción para Debón, ni mucho menos, pero sería bueno para la salud del campeonato que la exigencia en materia de forma física, fuera mucho mayor.

También me gustaría que hubiera una mayor responsabilidad, o al menos interés, por parte de los que nos llamamos profesionales de la información. La borrachera de éxito de 125 debió nublar a muchos compañeros que olvidaron interesarse por el estado de Nico Terol, el lesionado de mayor gravedad. Las primeras informaciones sobre su estado fueron preocupantes: un TAC reveló una bolsa de líquido junto al corazón, una contusión pulmonar, otra lumbar... Horas después fue cuando algunos preguntaron por él… Yo no soy ningún santo, pero hay cosas que me resulta difícil entender.

 

 

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