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Motoworld: las noticias del motociclismo

17 de mayo de 2012 | Actualizado: 13:28h

El diario de JP. Por Juan Pedro de la Torre

18/07/2011

Cosas que hacen sentir vergüenza ajena

Por Juan Pedro de la Torre

Siempre he considerado respetable cualquier opinión diferente a la mía, pero oyendo lo que se dice sobre el Gran Premio de Japón, y viendo la negativa de la mayoría de los pilotos de viajar a Motegi, no puedo evitar sentir vergüenza ajena.

Me da vergüenza la posición de los pilotos del Mundial de MotoGP ante el Gran Premio de Japón por la total ausencia de argumentación en todo cuanto dicen. Se niegan a correr de forma irracional. Su no tiene los mismos argumentos de un niño de tres años obstinado en no hacer algo por el simple hecho de no hacerlo. Esa postura, viniendo de un crío, es comprensible y hasta despierta una sonrisa; cuando procede de hombres adultos, supuestamente maduros, provoca el sonrojo.

El próximo fin de semana conoceremos en Laguna Seca el contenido del informe que la FIM y Dorna han encargado a un organismo independiente, o al menos se producirán las primeras filtraciones sobre su contendido antes de la publicación oficial de los resultados. Sólo entonces sabremos si es seguro o no viajar a Motegi, y sólo entonces se podrán adoptar decisiones. Pero la posición de los pilotos está dictada ya de antemano sin atender a nada ni a nadie, sin valorar estudios, si oír a expertos en la materia, sin dejarse asesorar.

Pero aparte de ese informe, son múltiples las formas de adquirir información veraz y contrastada para comenzar a formar una opinión. Entidades como el Institut de Radioprotetion et de Sûreté Nucléaire de Francia, y la National Nuclear Security Administration norteamericana ofrecen información precisa y periódica sobre los niveles de radiación en Japón y en cualquier punto del mundo. Si hubiera habido un mínimo interés por informarse por parte de los pilotos habrían conseguido fácilmente la información precisa y necesaria. Pero no tienen interés por conocer la verdad.

Resulta vergonzoso comprobar como muchos reclaman su solidaridad con Japón, llevando mensajes de apoyo en sus monos, en los carenados de sus motos, pero le dan la espalda en el momento en el que el país reclama recuperar la normalidad, porque la celebración del Gran Premio no es más que eso, demostrar al mundo que la vida se abre paso, y que Japón se levanta y sigue. La posición de los pilotos raya la hipocresía, pero sobre todo demuestra una gran ignorancia. Sé que no todos piensan igual, que la masa se deja arrastrar y se acomoda a la situación dejando que otros sean los que lleven la voz cantante. El mundo del motociclismo transmite grandes valores: determinación, capacidad de superación, sacrificio, pero su posición ante el tema de Motegi lo desacredita por completo.

Hay quien dice que los organizadores, los promotores, Dorna o la FIM tendrían que haber reaccionado antes, ofreciendo más información. Sin embargo, la reacción del colectivo de pilotos no tiene que ver con la falta de información. Su miedo se genera por ignorancia y desinterés tanto de los pilotos como los de su entorno, no por falta de información.

Resulta irónico que los pilotos no quieran viajar a Motegi por temor a la radiación. Difícilmente se pueden encontrar personas más expuestas de forma continuada a la radiación que un piloto, que con cierta frecuencia se ve obligado a ponerse en manos de los médicos para someterse a sesiones de rayos X y todo tipo de pruebas radiológicas. Por si no lo sabían, tengo que avisarle de que están recibiendo radiación. Un informe del IRSN en junio decía que según los niveles actuales de radiación en el área de Fukushima, la exposición durante una semana en el área más afectada por el accidente se alcanzaría una radiación de 0,37 mili sieverts. Con una radiografía en la columna, que es la zona del cuerpo que más radiación recoge en una prueba radiológica, se alcanzan 1,5 mili sieverts, es decir casi cinco veces la radiación que se puede recibir durante una semana en esa área en estos momentos.

Así que, dejad de haceros radiografías, no viajéis en avión -también se adquiere radiación en los vueltos transoceánicos, y se hacen seis nada menos por temporada-, no uséis monitores CRT –dan tanta radiación en un año como una radiografía-, ni comáis plátanos… es un alimento que irradia más que ninguno.

Y que dejen de participar en campañas solidarias y actos de caridad: su actitud ya no les hace creíbles. Y, por supuesto, que quiten de sus monos y sus motos cualquier señal de apoyo a Japón, porque parece una burla.

Sean cuales sean las consecuencias de no estar en Motegi el próximo 2 de octubre, los pilotos parecen dispuestos a asumirlas, o quizás, por pura ignorancia, se creen invulnerables. Por encima del daño moral que se está infligiendo al país, están las consecuencias económicas y deportivas derivadas de los incumplimientos contractuales, a todos los niveles. ¿Y después, qué? ¿Volverán como si tal cosa, como si no hubiera pasado nada, el año próximo a Japón? ¿Acaso creen que la situación va a ser muy diferente en octubre de lo que podrá ser la próxima primavera? Porque si se niegan a ir en otoño a Motegi pero cambian de actitud el próximo mes de abril su posición sería aún más ridícula.

Difícilmente se puede encontrar mejor argumentación para ir a Motegi que la emotiva exposición realizada por Herve Poncharal, presidente del IRTA y director del equipo Tech3: “Japón ha hecho mucho por este campeonato, y el hecho de ir a Motegi es algo que nosotros deberíamos hacer por ellos, no sólo limitarnos a vender camisetas solidarias”, dijo, entre la ovación de muchos periodistas. Y tiene toda la razón. Sin ofender a nadie, Poncharal puso a cada uno en su sitio.

 

 

 

 

 

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